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Mostrando entradas de octubre, 2018

El delgado tabique que separa la alegría de la tristeza

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Invito a los buscadores de un ocio cultural cercano y atractivo a acercarse a cualquiera de los muchos rincones teatrales que oculta Madrid, donde todos los días se ofrece una nutrida cartelera a la altura de todos los gustos... y bolsillos. Los numerosos teatros públicos y privados de la capital se complementan con una amplia red de salas independientes que completan la rica oferta teatral madrileña y convierten a esta ciudad en un punto de referencia, tanto nacional como internacional, para los amantes del arte dramático.
En el castizo y hoy céntrico barrio de Embajadores, rodeado de otras salas alternativas, se encuentra el pequeño Teatro Lagrada, un reducido y acogedor espacio al que anoche acudimos para presenciar Los hombres tristes, texto de Juan Jiménez Estepa presentado con anterioridaden esta misma sala y que no queríamos dejar de ver antes de que se retirara de nuevo de escena. La decisión fue más que acertada. Y aquí dejamos nuestro testimonio para quienes tengan posibili…

Una reconstrucción dramatizada de la biografía de Rosario de Acuña, en el Teatro Valle-Inclán de Madrid

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Rosario de Acuña: Ráfagas de huracán... Confieso que nada más conocer el título de la obra estrenada el pasado 16 de octubre en la Sala El Mirlo Blanco, del Teatro Valle-Inclán, decidí ir a verla. Si alguien se acordaba de devolver teatralmente a la vida a un dramaturgo (en este caso dramaturga) del siglo XIX, contaba con mi más completo interés y adhesión. Aunque la obra teatral de Rosario de Acuña (1850-1923) no es muy extensa (tan solo cinco títulos), sus textos constituyen un granado ejemplo de la pervivencia del Romanticismo aún en los primeros tiempos de la Restauración; como demuestran Rienzi el tribuno (1876), Amor a la patria (1877) y Tribunales de venganza (1880); y del cambio radical vivido en la escena a finales de aquel siglo, cuando un drama de fuerte contenido social (que aún no ha perdido la esencia romántica), al que pertenecen El padre Juan (1891) y La voz de la patria (1893), trata de instalarse en los teatros.
Pero Acuña no ha vuelto a la vida gracias a la represent…

Valle-Inclán dirigido por Alfredo Sanzol o Entre genios anda el juego

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Anoche tuvimos el placer de asistir a la puesta en escena de uno de nuestros grandes clásicos del siglo XX. El Centro Dramático Nacional ha vuelto a acertar, como ya lo hiciera en la pasada temporada con la recuperación de El concierto de San Ovidio de Buero Vallejo, al llevar al Teatro María Guerrero uno de los textos más importantes de la historia del teatro español: Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán; y hacerlo con un montaje que, en manos del dramaturgo y director Alfredo Sanzol, brilla y seduce con una calidad artística capaz de mostrar la enorme potencialidad escénica de la obra escrita por el creador del esperpento y dar vida a un texto cargado de literatura, tanto en la forma como en el contenido.
Porque, no nos engañemos, Luces de bohemia (1920), título de obligado conocimiento (y, quizá, lectura) para cualquier persona que haya cursado al menos el Bachillerato, es una obra difícil, cargada de referencias literarias e históricas solo accesibles para un recepto…

Una "paradoja del comediante" tan necesaria y actual como hace doscientos años

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La paradoja del comediante (1773) es uno de los textos más importantes escritos sobre el arte de la representación, fruto de la mentalidad ilustrada de su autor, el enciclopedista francés Denis Diderot. Creador de obras que han quedado como ejemplos representativos de la nueva dramaturgia burguesa que se abría paso en el siglo XVIII (El hijo natural, El padre de familia...), este escritor y filósofo, amante de la escena, nos legó asimismo algunas reveladoras reflexiones sobre la esencia del teatro, sintetizadas en un texto que hoy, después de casi doscientos cincuenta años, sigue teniendo plena vigencia.
Entre la rica y variada oferta cultural de un Madrid que es todo teatro, llama la atención la representación de una obra de estas características. El público que se acerca a Off Latina, en la céntrica calle madrileña Mancebos, junto a la plaza de los Carros y la iglesia de San Andrés Apóstol, lo hace atraído por la singularidad de un discurso que, a buen seguro, conoce (¡nada menos que…

Juicio a una sociedad a través del drama de Otelo

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Desconfío por norma y prevención profiláctico-intelectual de los juicios sumarios ejecutados contra los grandes mitos del pasado; y en lo que viene al caso, de la historia teatral. Si don Juan ya ha sido enjuiciado en varias ocasiones, incluso sentenciado sin posibilidad de defensa en otras, nos temíamos lo peor (en el mejor de los sentidos) ante este nuevo juicio de un personaje cuyo recuerdo se halla inexorablemente unido al del uxoricidio por celos. Sin embargo, ¡cuán grata sorpresa tuvimos ayer al comprobar lo mucho que distaba la obra que fuimos a ver al Teatro Fernando Fernán Gómez de lo que prometía su título y de las equívocas palabras que, desde la página del Centro Cultural de la Villa, la definían como una revisión "agresiva, sexual, racial y feminista" del drama de Shakespeare, convertido en "una tragedia de género en el siglo XXI".

Anoche, gracias a la habilidad de un dramaturgo de raza, digno heredero de su abuelo Alfonso Paso y su bisabuelo Enrique …

Refugiados entre reyes magos, en el Teatro de la Comedia

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Anoche acudimos al Teatro de la Comedia con la inocencia del niño que corre ilusionado al encuentro de la anunciada llegada de los Reyes Magos. Y no, no es que hayamos optado por iniciar nuestro artículo de hoy con tan impúber imagen, sino que realmente anhelábamos saber de qué manera iba a ser llevada a escena, nada menos que en la sede de nuestra Compañía Nacional de Teatro Clásico, la primera muestra conocida de la literatura dramática en lengua castellana: un anónimo Auto de los Reyes Magos (s. XII) del que tan solo se conservan 147 versos.
Obviamente, afrontar un montaje de tal "magnitud" resultaría ridículo, y el recurso dramático empleado por José Carlos Plaza y Pedro Víllora, autores del espectáculo tanto en su calidad de dramaturgos (las tres cuartas partes del texto son originales de ambos) como, en el caso del primero, desde la dirección escénica, no podía haber sido otro. El modo más sencillo, y efectivo, de ver representadas este tipo de piezas de tan corta ext…