Nao d'amores reivindica la Europa humanista en el Teatro de la Abadía


Hace poco más de dos meses tuvimos ocasión de ver, en la misma Sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía donde el pasado 12 de abril se estrenó el montaje que hoy nos ocupa, una producción del Odín Teatro que nos cautivó y de la que dimos cumplida cuenta en nuestra bambalina. Sensación semejante a la percibida en aquel momento (equilibrando las insuperables emociones sensoriales de aquel con un deleite de corte más intelectual) revivimos ayer, al escuchar el hermoso y profundo discurso pronunciado por el médico humanista Andrés Laguna, en la facultad de Artes de la Universidad de Colonia, el 22 de enero de 1543, con el título de Europa Heautentimorumene; o, lo que viene a ser lo mismo, Europa, que a sí misma se atormenta, que la compañía Nao d'amores ha rescatado y hecho público, convertido en TEATRO, dotándole de un ritmo escénico y una dramaticidad que el planteamiento del texto original ya poseía en esencia.

Foto: Diego Conte
Ana Zamora, encargada de la dramaturgia y directora del montaje, realiza un trabajo soberbio de adaptación y puesta en escena, orquestando un delicado mecanismo de relojería teatral donde todas y cada una de las piezas del conjunto encajan y funcionan al unísono, armónicamente: la voz y el gesto de un veterano actor, como Juan Meseguer, inmenso en su papel de Andrés Laguna y de la propia Europa; la exquisitez y el ingenio de un vestuario y un espacio creados por Deborah Macías, que cobran vida y auténtico protagonismo; o la música de aires renacentistas, interpretada en directo con instrumentos de la época por Eva Jornet e Isabel Zamora, impecables y necesarias comparsas que interactúan con el protagonista y se convierten en parte fundamental del espectáculo. Todo el montaje es un delicioso festival intimista al servicio de la palabra, que manifiesta su poder desde el instante mismo en que la propia Ana Zamora, antes de comenzar la función (o incluyéndose en la misma, levantando un nuevo filtro metateatral entre las palabras del doctor Laguna y nosotros), se dirige al público para explicarle el contenido y el sentido de cuanto va a escuchar y contemplar a continuación, leyendo un texto escrito para la ocasión por Miguel Ángel González Manjarrés, traductor asimismo del discurso, originalmente escrito en latín. Y esa ruptura de la cuarta pared se mantiene cuando Andrés Laguna vuelve a dirigirse a un auditorio donde se encuentran los principales príncipes europeos, en quienes se ha convertido ahora el público (partícipe ya de cuanto está sucediendo en este juego teatral), a quienes dirige su admonición y sus lamentos; y cuando lo hace la propia Europa, personificada alegóricamente por Laguna, siguiendo una práctica habitual en la literatura de su tiempo.

Todo rebosa cultura en un texto plagado de alusiones al mundo clásico y de referencias humanistas, donde el latín asoma en varios momentos, al igual que otras lenguas europeas, en un discurso de marcado contenido intelectual cuyo mensaje constituye un sentido y lastimoso alegato en defensa de Europa y de la paz entre los distintos pueblos hermanos que conforman lo que el humanista entendía, ya entonces, como una unidad espiritual y cultural heredera de la antigua civilización romana. Tema de absoluta actualidad al que da vida una arriesgada (y muy acertada) propuesta que cubre con creces su propósito. 

Nao d'amores vuelve a ofrecer con este montaje toda una lección de buen teatro, manteniendo su filosofía destinada a la recuperación del discurso dramático medieval y renacentista, y devolviendo a la escena toda la magia de su potencialidad primigenia, a caballo entre el juego y el arte. Europa, que a sí misma se atormenta podrá seguir disfrutándose, en el Teatro de la Abadía, hasta el próximo 29 de abril.

José Luis G. Subías 

Fotografía de cabecera y final: Rubén Gámez

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