El camino a la verdad a través del fingimiento
Hay una línea muy estrecha entre la ficción y la verdad; como entre la vida y la muerte, o entre la realidad y el teatro... Esto lo sabían muy bien nuestros antepasados barrocos, que hicieron del escenario la caja mágica donde los sueños alcanzaban a hacerse vivos y aprendieron a poner en entredicho la fragilidad de una vida tan cerca del no ser y la ficción. Lo real y lo fingido se mezclan y confunden en el teatro, y especialmente en aquellos textos que, desde muy pronto, hicieron uso de la metateatralidad como herramienta de indagación tanto en el arte de la escena como en el ser humano y su relación con el Creador. Más allá de un juego destinado al divertimento, una escuela de costumbres o un espacio destinado a la crítica y la reflexión respecto a la condición humana, la escena ha sido con frecuencia un recinto privilegiado donde se han vertido preguntas trascendentales de alcance metafísico y teológico. Y así lo hicieron nuestros dramaturgos barrocos; no solo Calderón o Tirso, sin...