De maestros, República, Guerra Civil y otras historias de nuestro pasado... muy presentes
No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. (Francisco de Quevedo) Contrariamente a lo que pueda parecer, a juzgar por el tono laudatorio de la mayoría de mis críticas o reseñas, no todo el teatro que veo me gusta. Siempre procuro destacar los mejores aspectos de cada función a la que asisto, eso sí, sabedor del enorme esfuerzo que hay detrás de cada montaje escénico, respetuoso siempre con el trabajo de tantos y, por regla general, abnegados profesionales; y amante, en fin, de un oficio y un arte al que me siento vinculado por formación y estudio desde hace más de treinta años. No me considero un crítico teatral al uso, no recibo prestación pecuniaria alguna por el tiempo y trabajo que dedico a esta actividad, así que tampoco me veo en la necesidad de menospreciar y descalificar la obra del prójimo (ni de insuflar elogios inmerecidos), aunque en alguna ocasión haya tenido motivos para ello. Sin embargo, p...