Dan Jemmett recrea a Fassbinder y a Heiner Müller en "Los gatos mueren como las personas", una obra de rasgos magistrales marcada por el tedio
Afirma Dan Jemmet , autor y director de la obra que nos ocupa, que Los gatos mueren como las personas (sigo preguntándome la razón de este título, si es que existe razón alguna), "es una meditación sobre dos de los más apremiantes estados humanos de la existencia: el aburrimiento y el deseo". Felicitamos al original creador londinense, pues consiguió mostrarnos sin duda y hacernos sentir tales estados -al menos el primero de ellos- en muchos momentos de las dos horas de duración de este, por otra parte, interesante montaje que desde el pasado 16 de mayo se representa en el Teatro Valle-Inclán . Obra difícil de entender , donde las haya, escrita para paladares habituados a una lenta, reposada y circunspecta deglución, Los gatos mueren como las personas nace del intento de su autor -confesado por este- de hacer confluir en un mismo espectáculo teatral motivos de la película de Fassbinder Atención a esa puta tan querida (excuso un título original que, si da m...