Monologueando, que es gerundio... y oxigenante
El monólogo, esa manifestación escénica en la que el actor tiene como interlocutor exclusivo el público y le permite alcanzar con este, convertido en íntimo y cercano confidente de sus confesiones, las más altas cotas de complicidad, vive en España desde hace tiempo, en su variante de "monólogo cómico" ( stand-up comedy para los entendidos o acostumbrados al moderno trinar), un momento dorado, impulsado quizá -mejor quitemos el adverbio- por su visibilidad en el medio televisivo en las dos últimas décadas. Este género, desarrollado al amparo de la vida nocturna y más apropiado para los breves espacios de las salas de fiesta y sitios afines que para las tablas de un escenario teatral al uso, es, sin embargo, teatro, y un magnífico terreno donde explorar las posibilidades interpretativas y comunicativas de un actor . No solo de este, sino también del escritor -a veces él mismo- que construye los textos que interpreta; normalmente, elaboradas creaciones en las que rebosa el ing...