Anabel Alonso protagoniza "La Celestina", en la nueva versión de Eduardo Galán dirigida por Antonio C. Guijosa
La Celestina , uno de los tres grandes iconos literarios de nuestras letras, junto con don Quijote y don Juan, que Ramiro de Maeztu, desde su mentalidad regeneracionista, utilizó hace cien años para reflexionar sobre aspectos esenciales de la España de su tiempo, es también, junto con los citados, uno de los personajes que mayor fascinación ha ejercido entre quienes se dedican a dar vida a entes inertes o imaginados; pero también entre quienes, desde hace siglos, se han dedicado, mediante las palabras, a dar forma al universo ficticio en el que los actores pueden mostrar su vivificante poder. La imposibilidad de ser llevada a escena tal y como su autor, Fernando de Rojas, la concibió hace más de quinientos años -sigue el modelo de la comedia humanística, escrita para ser leída, no para su representación-, ha obligado a los diferentes dramaturgos que se han sentido atraídos por la muy teatral historia creada por el autor toledano, bien que irrepresentable por su desmedida extensió...