De egoísmo, amor, entrega y liberación... "Casa de muñecas", de Ibsen
Un cubo mágico dominado por un insistente color fucsia tan irreal como la vida misma, un juego de teatro en forma de caja de música (Nora es su bailarina linda y feliz), que observamos de cerca y nos invita casi a entrar en ella, desde las tres paredes abiertas a través de las cuales contemplamos toda la acción, es lo primero que llama la atención en la original y creativa adaptación que se está representando estos días, en el Teatro Fernán Gómez , de uno de los grandes clásicos de la dramaturgia europea: Casa de muñecas , del noruego Henrik Ibsen (1828-1906). Bajo la dirección de un José Gómez-Friha siempre fresco, que mantiene en sus montajes, presididos por la elegancia, un justo equilibrio entre la innovación y la contención, esta versión que el dramaturgo rodense Pedro Víllora ha escrito para la compañía Venezia Teatro (con la que recientemente ha colaborado en un Tartufo del que tuvimos ocasión de dar cuenta asimismo en estas "bambalina...