Ignacio García May vierte una profunda reflexión sobre los límites y la relación entre realidad y literatura, en "Esencia", un montaje dirigido por Eduardo Vasco
Acaba de estrenarse en el Teatro Español una gran obra; de esas que quedan en el legado de la historia como ejemplo de lo que es un buen, magnífico, texto dramático. También literario. Sí, porque Esencia , la última obra teatral del dramaturgo madrileño Ignacio García May es toda una lección de lo que José Carlos Plaza denomina "teatro profundo", ese tipo de piezas, eminentemente literarias, nacidas no para estimular los sentidos, sino el pensamiento. Esencia es sin duda la obra de un dramaturgo experimentado, expresión de una madurez sostenida sobre una sólida y consolidada trayectoria, ligada al conocimiento de la literatura dramática y a la creación teatral. En ella, el autor vuelca, a través de una intrincada trama entre dos personajes, que se va enredando y desarrollando de una forma prodigiosa, sus propias inquietudes respecto al sentido y la razón de ser de la literatura, y sobre la intrínseca -o no- relación de la ficción inherente a esta y la realidad -...