"El proceso", de Ernesto Caballero, revive en forma dramática el asfixiante universo kafkiano
Algún día será necesario explicar a qué se debe la desaforada proliferación, en nuestros días, de adaptaciones y versiones teatrales de textos nacidos originalmente con una finalidad muy distinta . La novela, ese género literario narrativo de larga extensión, creado para comunicar con su receptor a través de una sosegada lectura, está convirtiéndose -junto con los musicales- en el género rey de nuestra escena, convenientemente adaptado -eso sí- a la forma dramática. Cualquier habitual al teatro habrá podido comprobarlo. Sí, es cierto que este hábito no es nuevo en modo alguno. Muchísimas novelas francesas fueron llevadas al teatro -a veces por sus mismos autores- en el siglo XIX, y sus traducciones hicieron lo propio en los escenarios españoles decimonónicos. Por entonces los defensores de la escena nacional, en aras de impulsar la literatura dramática española original, fueron muy críticos con una costumbre -el llamado "furor traductoresco"- que incluso la mayoría de ello...