"Es una lata el trabajar", una comedia musical llena de gratos momentos, para todos los públicos
Confieso que, en mi condición de teatrero empedernido, amante del teatro declamado o de verso, como se decía en otro tiempo, siempre miré con cierto recelo la comedia musical. Padecía, no del rechazo hacia el "furor filarmónico" manifestado por algunos grandes cultivadores y defensores de la escena hace doscientos años, como Bretón de los Herreros, sino de cierta estrechez de miras que me hacía desconfiar de todo lo que, subido a un escenario, no perteneciera a lo que mi juicio alcanzaba a entender como fruto del arte dramático. Quizá fuera el resultado de haber vivido siempre entre dos aguas, sintiéndome músico cuando hacía teatro y teatrero cuando cantaba, sin haber llegado a asumir mi condición bicéfala; algo, por fortuna, más que habitual hoy en nuestros escenarios. En cualquier caso, afirmo haber sanado de este infundado prejuicio -el teatro, sea lírico o dramático, es teatro-, y me confieso firme defensor de los espectáculos teatrales musicales, cuando son buenos (como ...