El decanato de Arturo Fernández, un hombre de teatro al servicio del público y de la alta comedia
Respeto, admiración, aprecio sincero... y agradecimiento, son las primeras palabras que podemos emitir antes de comentar la función que presenciamos ayer en el Teatro Amaya , de Madrid, donde Arturo Fernández , ese joven de 89 años que lleva más de sesenta paseándose por los escenarios y la vida con la sonrisa en el alma y el amor en los labios (¿o es al revés?), representa desde hace más de siete meses, con un éxito envidiable (y merecido), Alta seducción , una comedia de la dramaturga María Manuela Reina (Puente Genil, 1958) que ya había estrenado en 1989; suponemos que con similar aceptación desde el patio de butacas, y las mismas reticencias (estas, seguras) por parte de un sector del mundo teatral (el de la alta verdad , dueño de opiniones y voluntades) diametralmente opuesto a esta clase de teatro y lo que representa. La obra, que había sido expresamente escrita por Reina para él, no solo fue interpretada, sino también dirigida y producida hace casi treinta años, como en...