Valle-Inclán y su "Farsa y licencia de la reina castiza" deslumbran en la Sala Margarita Xirxu, con una impecable versión dirigida por Ana Zamora
Volver a Valle-Inclán siempre es una opción para reencontrarse con el gran teatro, ese que guarda todos los recursos de la teatralidad al tiempo que se yergue como ejemplo retador de lo que es la gran literatura dramática. Escuchar las brillantes, revolucionarias, vanguardistas acotaciones de los textos Valle nos hace sentir pequeños, hipnotizados, desconcertados ante el dominio de la palabra y el rotundo ingenio verbal de quien fuera un escritor equivalente en maestría a los maestros barrocos . Y esto es lo que consigue recordar y realzar Ana Zamora en el montaje que presenciamos ayer, en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español , de Farsa y licencia de la reina castiza , ese delicioso entramado esperpéntico con el que, desde el sarcasmo, la burla, el ingenio, la deformación de los personajes, la procacidad más ingeniosa y la sátira desinhibida de la farsa, mediante la utilización de un lenguaje pulcramente alambicado -que hubiera querido para sí Romero Esteo-, R...