Ángel Ruiz deslumbra con "El rey de la farándula", un espectáculo cómico-dramático-musical escrito, interpretado y dirigido por él mismo
Ayer domingo finalizó, en la Sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia El rey de la farándula, una producción de LAZONA presentada por primera vez al público en el Festival de Almagro del pasado año y cuyo estreno en Madrid, el 12 de febrero, ha sido recibido con gran éxito durante las más de dos semanas que ha permanecido en la capital, desde donde iniciará una gira que la llevará a diferentes teatros españoles.
El rey de la farándula, obra escrita y dirigida por Ángel Ruiz, nos ofrece un singular repaso a la vida teatral durante el reinado del Felipe IV, convertido en protagonista de las menciones dirigidas a este por un actor poliédrico y fascinante -interpretado por el propio Ruiz-, convertido en actriz, que nos ofrece una imagen entre esperpéntica y burlesca de un monarca de libidinosas costumbres, cuyo reinado estuvo marcado por el contraste entre el esplendor en las artes y la decadencia económica y moral de un imperio. Tan aficionado al teatro como a coleccionar amantes, no resulta extraño que entre estas se halle la cantatriz protagonista realmente de la obra.
Ángel Ruiz ha creado un montaje que se adecúa perfectamente a sus grandes dotes de actor, showman y cantante, capaz de mantener él solo un espectáculo vivo, muy directo, vibrante, lleno de guiños, sutilezas e insinuaciones tanto procaces como cultas. Acompañado en escena por el excepcional pianista y cantante Bru Ferri, quien interactúa con Ruiz casi en todo momento, ofreciendo a la obra un mayor dinamismo y variedad, así como mayores posibilidades rítmicas, interpretativas y cantables -Ferri goza también de una extraordinaria voz, que empasta como una sola con la de Ruiz-, el artista pamplonés encandila, seduce, maravilla y hace disfrutar al público durante los ochenta minutos que dura el espectáculo, dueño absoluto de cuanto sucede en él, que conduce con la maestría de los grandes intérpretes sobre el escenario. Dueño de una técnica impresionante, Ruiz puede pasar con pasmosa facilidad de las situaciones más hilarantes a momentos de alta intensidad dramática, y de la más delicada poesía al desenfado procaz del chiste más burdo.
Todo ello en un marco de exquisita elegancia barroca, diseñado por Beatriz San Juan y Arantxa López Melero, realzado por la iluminación de Rodrigo Ortega, y ambientado musicalmente por las composiciones tocadas al piano por Bru Ferri, interpretadas vocalmente tanto por Ángel Ruiz como por este.
Este delicioso "cabaré barroco y provocador", como lo ha definido muy acertadamente su creador, nos sitúa en el siglo XVII desde una perspectiva absolutamente contemporánea, estableciendo vínculos y relaciones entre dos mundos que, separados por cuatrocientos años, siguen guardando semejanzas de las que se pueden extraer ejemplos, enseñanzas y reflexiones tan válidos hoy como entonces. Aun en un entorno decididamente barroco, el tiempo se desdibuja para proyectarnos a un pasado intemporal que permite, con absoluta credibilidad, alternar una chacona y canciones de Claudio Monteverdi con melodías que nos trasladan al burgués y "decadente" mundo del cabaret.
Esta maravilla de espectáculo, que acaba de finalizar su estancia en Madrid, iniciará una gira que lo llevará próximamente al Teatro Bretón de los Herreros (Logroño) y al Teatro Gayarre (Pamplona), para proseguir su andadura por otros territorios escénicos. Si alguien lee estas líneas y aún no lo ha visto, no dude ni un segundo en hacerlo: Ángel Ruiz y El rey de la farándula les harán disfrutar y sentir las delicias del arte dramático y escénico. Se lo aseguro.
José Luis González Subías




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