La imposibilidad del teatro "Sin título" se hace posible en Nave 73


Iniciamos las "bambalinas" de una nueva semana cargada de teatro recordando el espectáculo que el pasado jueves, 16 de mayo, tuvimos ocasión de disfrutar (en realidad, formamos parte de él) en Nave 73. La experiencia inmersiva presentada como Sin título, y la aclaración de tratarse de "un imposible a partir de textos de Lorca", es una creación multidisciplinar fruto de un grupo de jóvenes actores y creadores que han desarrollado su trabajo a partir de una residencia artística en esta sala alternativa madrileña, con la colaboración y ayuda de Grumelot, la compañía residente en ella desde hace años. El montaje ha formado parte de la programación de la VI Muestra de Creación Escénica SURGE MADRID 2019, que se está celebrando en la capital desde el pasado 8 de mayo. 

Escrita y dirigida por Íñigo Rodríguez-Claro y Carlota Gaviño, a partir de textos de Lorca y del propio elenco, inspirándose en la Comedia sin título lorquiana, Sin título nos adentra en el anhelado sueño plasmado por el autor granadino, en este y otros textos de su proyectada "trilogía de lo imposible", de romper las barreras entre la ficción y la realidad y devolver el aliento a un teatro momificado ("sepulturas con focos de gas, y anuncios, y largas filas de butacas") en unos templos de cartón piedra que perdieron hace tiempo su contacto con la verdadera vida. Este anhelo vanguardista -con cerca de noventa años- sirve a los creadores del espectáculo para montar un entramado escénico inmersivo que trata de acabar con el concepto tradicional del público ("¿Qué hago con el público si quito las barandas al puente?") para integrarlo en una historia de la que, permanentemente, se le hace sentir partícipe. No es posible dar cuenta del contenido de una experiencia cuya premisa necesaria es la sorpresa. Para adentrarse en esta aventura escénica es necesario abandonar el traje de espectador, cerrar los ojos y ceñirse el disfraz multiforme de la imaginación. Solo la actitud ingenua de un público entregado al juego, dispuesto a colaborar activamente y a seguir las indicaciones de unos actores que lo conducen y con los que interactúa en todo momento permitirá disfrutar de una historia en la que cada participante vive (esta vez no se trata de una frase hecha) una experiencia única y distinta.

Nos hallamos ante el resultado de un trabajo de estudio e investigación, que ha optado por la vía del surrealismo, la performance y el arte de acción como forma expresiva, creando un universo dinámico, de elevada plasticidad, donde el mensaje de la palabra (una palabra que sabe a Lorca, que huele a Lorca, pero que trasciende su personal universo poético para trasladarnos a nuestro propio mundo) se diluye ante la fuerza sensorial de los cuerpos. Sin duda es este un espectáculo dirigido a los sentidos, que nos recuerda y traslada al happening y a los experimentos vanguardistas del Living Theatre a mediados del siglo pasado, y a un simbolismo que, tras su irrupción hace más de cien años, se ha mostrado como una de las grandes aportaciones del arte a la escena contemporánea.

Excelente trabajo el realizado por Rodríguez-Claro y Carlota Gaviño en la dirección de un montaje lleno de detalles y secuencias de gran valor escénico, engarzados con un ritmo que no permite a la acción decaer en ningún momento; como lo es asimismo el de Lucas Condró, en su calidad de director de movimiento; y, por supuesto, el de un elenco de once actores y creadores que realizan un trabajo individual y de conjunto de alta calidad corporal y vocal. La imposibilidad de identificar nombres con personajes y escenas es un rasgo propio de un teatro en el que la individualidad pasa a un segundo plano y lo importante es el trabajo de un colectivo que funciona con un solo latido; de igual modo que la desaparición del ritual del saludo ante el público (característico de compañías como el Odin Teatret) forma parte de esa pretendida eliminación de la distancia entre actor y público, acorde con un espectáculo en el que, recordemos, este ha sido también parte del "reparto". Aun así, la validez de su trabajo merece que sus nombres sean recogidos en este pequeño rincón del teatro, como muestra de reconocimiento y simbólico aplauso a su talento y valía: Maitane Aspe Fid, Estibaliz Gil Rodríguez, Gonzalo Gómez, Olga Hernández, Pablo Labaig, Carlos Laguna, Marian Moncho Borja, Angélica Moyano, Susana Plaza Carro, Carlos Pulpón y Mario Tello.

José Luis G. Subías

Fotos: Dani Jaén

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