"Descarados", una comedia de enredo italiana trasladada a la realidad española


A Dario Fo y Franca Rame debemos el original del que parte la comedia Descarados, una desvergonzada sátira firmada por Santiago Sánchez como adaptador y director de un texto, traducido por Carla Matteini, que traslada las múltiples confusiones y enredos que conforman la pieza italiana a la realidad española, poniendo en su punto de mira a una muy importante y significativa figura de este país, cuyo nombre callamos al igual que se hace -dejando muy clara su identidad- en la obra.

Todo parte del intento de secuestro de este, que finaliza en un brutal accidente en el que se verá implicado por casualidad un inocente ciudadano que, tras salvar al misterioso accidentado, cuyo rostro ha quedado brutalmente desfigurado, prefiere permanecer escondido por temor a las consecuencias de su acto. La imposibilidad de conocer la identidad del accidentado, más allá del carné encontrado junto a su cuerpo -el de su salvador- y el "reconocimiento" de su esposa, permiten el enredo sobre el que se construye la trama, al reconstruir el rostro de este importante personaje con el de Antonio. 

Partiendo de la tradición de la comedia de enredo italiana, que hizo del equívoco y el quid pro quo una herramienta de humor -de raíces plautinas- de gran trascendencia en la historia del teatro, el matrimonio Fo y Rame ideó una ácida trama, llena de intención, incisiva sátira y comicidad que, más de cuarenta años después de su estreno, sigue provocando la hilaridad y el divertimento. Santiago Sánchez no ha arriesgado en un montaje que busca abiertamente el aplauso -no siempre con el resultado apetecido- y ha preferido situarse en la línea de un teatro popular y comercial, de fácil consumo, un vodevil, de construcción tradicional -tanto estética como interpretativa-, que nos recuerda a los viejas funciones teatrales de hace medio siglo. Algo de acartonado y demodé se respira en el conjunto de una pieza de escasas aspiraciones más allá de la citada, donde la única originalidad -hoy ya no tanto- y riesgo reside en la elección del personaje contra quien se dirige la sátira y la burla del espectáculo; algo que puede provocar, como reacción, tanto la complicidad del público como el disgusto o incomodidad de una parte de este. Es aquí donde reconocemos -junto al característico humor de algunas de sus más representativas piezas- el espíritu de la compañía L'Om Imprebís, artífice de este montaje coproducido con Olympia Metropolitana.

Ya hemos dejado entrever que la escenografía de Dino Ibáñez y Miki Mappin cumple su función, sin destacar especialmente; al igual que la iluminación de Kique Mañas y el vestuario -el esperado y esperable en un montaje de ambientación "realista" como este- de Gabriela Salaverri. El peso y valor principal de esta propuesta, cuya adaptación nos dejó algo fríos, reside a nuestros ojos en el soberbio elenco elegido para su puesta en escena; un grupo de auténticos profesionales que saben muy bien lo que hacen. Juan Gea es el actor encargado de encarnar al suplantador accidental de identidad y al suplantado, en un doble papel al que saca todo su partido. Acompañan al veterano actor en el escenario los no menos veteranos Carles Montoliu (médico), Carles Castillo (juez) y una espléndida Lola Moltó en su papel de Rosa, la esposa de Antonio, que nos ofreció junto a este algunos de los mejores momentos de la pieza. Completan el reparto Marta Chiner (Lucía, amante de Antonio), Rafa Alarcón (comisario) y Víctor Lucas (agente de policía), que cumplen con absoluta solvencia su cometido.

Es Descarados, en definitiva, una obra eficaz en su pretensión y fiel a la declaración de intenciones expresada por su director en el programa de mano: "teatro popular pensado para atraer a todo tipo de público". Humor, sátira, desenfado y humor, con el inconfundible ritmo de la farsa y la comedia de enredo, es lo que encontrará quien se acerque estos días a ver esta comedia de Dario Fo y Franca Rame, adaptada por Santiago Sánchez, en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez, donde permanecerá hasta el 2 de junio.

José Luis González Subías


Fotografías: Vicente A. Jiménez

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