Jaime Pastor sigue "Paseando a Buster"; homenajeando, con su teatro físico, a un maestro de este arte
Hace tiempo que vi por primera vez actuar a Jaime Pastor. Este joven -ahora menos- y talentoso artista internacional, nacido en Madrid y formado en la técnica del teatro físico, el mimo y el clown, con el Nouveau Colombier y la École Philippe Gaulier, en París, lleva el sello de la calidad y la verdad a sus creaciones, distinguidas, entre otros muchos aspectos, por la austeridad de medios escénicos y la cercanía con el público.
Ayer, en el Auditorio Marcelino Camacho, tuvimos la fortuna de volver a encontrarnos con él y el espectáculo que, desde diciembre de 2022, ha estado ofreciendo en diferentes lugares dentro y fuera de España: Paseando a Buster; una nueva muestra de su característico teatro gestual que, partiendo de una idea original de Davel Puente, bajo la dirección de Susana Alcantud, recrea la historia de un sencillo proyeccionista de cine -semejante en su comportamiento, aspecto y ademanes, a esos personajes del cine mudo que la obra trata también de homenajear, con Buster Keaton a la cabeza-, en tiempos de la II República, que se siente llamado a imitar la gesta de aquellas Misiones Pedagógicas que llevaron a los más perdidos rincones de España la cultura, en forma de cine y teatro. Con su desvencijada maleta, que contiene los rollos de algunas películas -entre las que se incluye un anacrónico Titanic que da mucho juego en la pieza-, un gabán azul no más vistoso que esta y un proyector con más hambre que su dueño, el personaje creado por Pastor -intérprete exclusivo del espectáculo, si descontamos los improvisados "actores" del publico a quienes hace participar en la acción-, se traslada al pueblo más remoto y escondido del país, al que logra llegar tras algunas peripecias en las que nuestro clown despliega sus ingeniosos gags y una serie de escenas humorísticas que permiten disfrutar de su ingenioso talento dentro y fuera del escenario. Escenas y situaciones que se repetirán en el pueblo que visita, y que culminarán con la proyección de una película que tendrá a Buster Keaton -y no solo a él- como protagonista.
Esta nueva producción de la compañía Goutas Teatro ofrece un merecido reconocimiento y homenaje tanto a aquellos pioneros de la divulgación cultural entre las clases populares, hace ya casi un siglo, como a ese cine mudo -al que tanto debe y con el que tan estrecha relación tiene el teatro mímico- que se convierte en motivo y fin recurrente de la historia presentada en Paseando a Buster.
Mucho esperamos aún de este singular actor e intérprete -también instrumentista- cuyas dotes lo emparentan con la escuela de Pepe Viyuela; y estamos convencidos de que en su prometedora trayectoria -que aguardamos impacientes- serán muchos los buenos momentos que su talento y brillante formación nos ofrecerán. Hasta entonces, les recomiendo estén atentos al nombre de Jaime Pastor; y que, cuando tengan oportunidad de ir a verlo en un escenario, no dejen de hacerlo.
José Luis González Subías
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