"Los duelistas" de Conrad, llevada al teatro por Javier Sahuquillo y Emilio Gutiérrez Caba
Entre las muchas adaptaciones llevadas al teatro, en nuestros días, de célebres textos narrativos que otrora deleitaron la imaginación de los aficionados a pasar páginas y recorrer con su mirada la letra impresa, le ha tocado el turno a Los duelistas, novela del escritor polaco-británico Joseph Conrad (1857-1924). La adaptación, que desde el 11 de diciembre se representa en la sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez, es obra de Javier Sahuquillo, y cuenta con el privilegio de ser dirigida por Emilio Gutiérrez Caba. Huelga decir más sobre la calidad de esta producción, que cuenta con un equipo artístico de primerísimo nivel al servicio del espectáculo: desde la sólida y creativa escenografía de Luis Crespo a la iluminación diseñada por Pablo Fernández, la videoescena a cargo de Inés Sánchez González, el excelente trabajo de caracterización y maquillaje realizado por Carmen Fraile o el vestuario de Pier Paolo Álvaro.
Daniel Ortiz (Conrad y otros varios personajes), Francisco Ortiz (D'Hubert), Javier Mejía (Feraud) -en sustitución de José Juan Sevilla- y Aurora García Agud (Jessie George y otras figuras) dan vida y forma tanto a los personajes ideados por Conrad como por los insertos por Sahuquillo en su adaptación, que enmarca el relato de los hechos presentando al propio autor y su esposa en un limbo más allá de la muerte, desde el que el escritor se dirige a nosotros para contarnos esta historia de honor y obcecación, ambientada en las guerras napoleónicas, donde la valentía y la nobleza se funden con la tozudez, la generosidad, el orgullo y el desprecio a la muerte.
Un sobresaliente, magistral, Daniel Ortiz guía la trama prestando su prodigiosa voz tanto a Conrad como a los variados personajes que interpreta, desde una interpretación rayana en la parodia; acompañado en su tarea por una correcta Aurora García Agud, encargada de representar los distintos papeles femeninos, a los que confiere ese aire entre caricaturesco y paródico mencionado. Excelente Francisco Ortiz en su papel del húsar D'Hubert, al que aporta toda la seriedad y el matiz de nobleza y marcialidad que requiere; y encomiable la labor de Javier Mejía, quien ha debido asumir en un tiempo récord la muy difícil tarea de sustituir al actor José Juan Sevilla como húsar Feraud, a causa de un lamentable indisposición que le obligó a abandonar la obra apenas unos días antes. Aplaudimos desde aquí la proeza del actor sustituto y de todo el elenco, que ha sabido arroparlo y acogerlo con el agradecimiento que merece tan heroica -y casi imposible- hazaña.
Si bien, como saben nuestros lectores, no somos amigos de las adaptaciones escénicas de textos escritos con otro fin, y somos muy poco afectos a la narratividad en el discurso dramático, reconocemos el atractivo de Los duelistas como obra que invita a ser llevada al escenario. Su efectividad en el lenguaje cinematográfico quedó sobradamente demostrada -como lo está la fructífera relación entre el cine y la novela- hace tiempo; nos tememos que no sea, sin embargo, lo bastante apropiada como para sostener el ritmo de un escenario vivo, que en algunas ocasiones decae. Aun así, merece la pena el experimento y el resultado ofrece un notable interés, fruto del enorme trabajo y el excelente equipo artístico que lo ha hecho posible.
Los duelistas permanecerá en la sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez hasta el 18 de enero. Por todo cuanto hemos señalado, una obra digna de ver.
José Luis González Subías





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