El teatro terror de Francisco J. de los Ríos se afianza en la escena alternativa madrileña con "No hables con los muertos"


Ayer acudimos a Sojo Teatro para ver No hables con los muertos, un drama de terror, original del especialista en el género Francisco J. de los Ríos, que acumula el mismo éxito que otras obras del autor como La habitación, El ataúd o Están todos aquí, pieza esta última que se representa también estos días en la misma sala.

La obra, estrenada en 2024, y recogida en el segundo volumen de "Teatro Terror" del dramaturgo (Lastura Ediciones, 2025), ha tenido un fructífero recorrido desde entonces, incluso con variaciones que han afectado a alguno de sus personajes. Es el caso de Sara Reinfield, protagonista y maquinadora de la inquietante acción que sucede en escena, transformada en esta nueva versión en Samuel Reinfield; en mi opinión, con notable acierto. Quienes han podido presenciar No hables con los muertos en su nueva propuesta -representada desde el pasado mes de septiembre-, han tenido la fortuna de disfrutar no solo de la calidad literaria de un texto impecable desde el punto de vista de su construcción formal, así como de las excepcionales dotes de dirección de su autor -sí, Francisco J. de los Ríos es de esos autores que dirigen sus textos, y lo hace con absoluta maestría y conocimiento del medio; y, por supuesto, de su obra-, sino de encontrarse a este convertido en un actor de enorme calidad, que nos deleita con una magnífica interpretación del Sr. Reinfield.

Acompañan a Ríos en escena la inconfundible y extraordinaria Jennifer Baldoria (Laura), compañera y actriz de referencia en la obra dramática de Francisco J. de los Ríos, y en los montajes de ese Teatro del Sótano en el que viajan juntos desde hace veinticinco años; y Alberto Hernández, que estuvo impecable en su trabajo como Sr. Harper. El dúo interpretativo entre ambos actores, acompañados en todo momento por la sombra perceptible y terrorífica del espíritu de Laura, que conforma con ellos un triángulo perfecto, funciona sin fisura alguna, consiguiendo crear con sus interpretaciones, y el acierto de una impecable dirección, el ambiente necesario para transmitir la verdad, la tensión, el suspense y el misterio que requiere este tipo de teatro.     

Con una escenografía esencial, pero suficiente para recrear el desván de la casa antigua y señorial donde sucede todo, presidido por una mesa camilla y dos sillas, un maniquí y diversos objetos que jugarán su papel en la acción, y un vestuario de aire decimonónico, adecuado a la época en que se desarrolla la trama, así como los elementales recursos técnicos propios del teatro independiente, De los Ríos ha montado una trama inspirada en el universo de Poe, el James de Otra vuelta de tuerca, Lovecraft y otros representantes de la literatura de misterio y terror, de herencia romántica y decimonónica -las alusiones a Coleridge, Conan Doyle o Baudelaire, en el texto, no son casuales-, en la que vivos y espíritus conviven en un ambiente donde la enajenación y lo maligno se dan la mano.

Merece la pena conocer este teatro, lejos de los focos mediáticos y de las grandes salas, construido con la delicadeza y el esfuerzo con que el curtido artesano da forma a sus prendas. No hables con los muertos permanecerá en Sojo Teatro, por el momento, todos los jueves de este mes de febrero. Una muy buena elección teatral y una excelente oportunidad para adentrarse en el universo escénico de Francisco J. de los Ríos. No se lo pierdan.

José Luis González Subías


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