Cuando el arte es espectáculo y vida: "Travy", una obra de Pau Matas y Oriol Pla que homenajea a la familia Pla-Solina y a toda una profesión
Maravillosa... impecable, perfecta, genuina creación teatral con dramaturgia de Pau Matas y Oriol Pla Solina, dirigida por este último, esta original, intensa e inteligente obra, llena de matices, que lleva por título Travy; nombre artístico de la familia Pla-Solina, que protagoniza, en la ficción y en la realidad, esta singular e imaginativa propuesta dramática de carácter absolutamente metateatral, donde contemplamos el proceso mismo de creación de un espectáculo escénico mientras asistimos al enfrentamiento entre dos formas de abordarlo: las conocidas y aparentemente ya caducas maneras del mundo del clown, representadas por Quimet Pla y Nuria Solina, y las novedosas ideas de sus hijos, Diana y Oriol, que tratan de encontrar su propia manera de expresarse artísticamente, en consonancia con su tiempo.
La amalgama de situaciones, juegos, recursos escénicos y humorísticos vertidos sobre el escenario es tal que podría parecer en algún momento que la obra avanza sin un rumbo fijo, guiada por el simple instinto de quien sabe mantener y conducir la atención del público con prodigiosa maestría. Y cierto es esto, pero también que toda la pieza responde a un mecanismo y una estructura escénica perfectamente calculados y medidos. Todo es improvisación y, al mismo tiempo, escrupuloso guion, dirigido con la habilidad de un preciso relojero por Oriol Pla, quien, convertido en un verdadero maestro de ceremonias, trata de dirigir -en realidad lo hace- el aparente caos producido en esa Babel de ideas y propuestas aportadas por los cuatro componentes de la familia; a un tiempo personajes y actores de la obra.
Travy muestra también un conflicto que va más allá de la oposición entre dos formas de concebir el arte escénico -que podríamos calificar, de manera general, como "posdramática" y tradicional-, y responde a una realidad siempre presente en nuestra historia, pero quizá hoy visible con mayor virulencia y radical manifestación que nunca: el enfrentamiento o la distancia generacional entre padres e hijos, entre "viejos" y jóvenes. En cualquier caso, este conflicto es superado en la obra de Oriol Pla y Pau Matas por el profundo amor que une a esta familia, y el respeto y admiración que, aun deseando ser ellos mismos, Oriol y Diana Pla profesan a sus progenitores, en quienes también se reconocen.
Es en conjunto esta arriesgada propuesta, solo apta para profesionales de una larga y sólida trayectoria, apoyada en la sabiduría sobre el oficio que ofrece el paso del tiempo y la experimentación constante -la vida convertida en teatro, y el teatro como forma de vida-, una obra que ofrece lo mejor del arte teatral de todos los tiempos: palabra, acción, teatro gestual y declamación intachable, interpretación naturalista y actuación circense, giros expresionistas, elementos del teatro del absurdo... cuerpo, voz, realidad, ficción, movimiento vertiginoso, silencio... respeto a los clásicos y desmitificación de estos. No sorprende que, después de ocho años -la obra fue estrenada en el Teatre Lliure de Barcelona, en 2018-, Travy, que ha vuelto al mismo espacio del Teatro de La Abadía donde en 2025 cosechó un éxito sin paliativos, siga despertando el mismo interés y entusiasmo que provocó entonces.
Junto con el maravilloso texto de Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina, que en 2025 obtuvo el Premio Godot a Mejor Autoría Teatral, lo más destacable de esta excepcional producción es el trabajo artístico de los cuatro componentes de la familia Pla-Solina que protagonizan el reparto: Diana Pla, Oriol Pla Sonina, Quimet Pla y Núria Solina. Como actores, como intérpretes, como artistas, su trabajo es perfecto; y su comportamiento, tanto en escena como fuera de ella, magistral y ejemplar.
Poco más puedo decir. Recuerdo una vez a Eugenio Barba, tras actuar el Odín Teatro en la misma sala, saludando y dando la mano a los asistentes que así lo deseaban. La misma sensación tuve ayer al despedirme de Quimet Pla -también antes, mientras disfrutaba del espectáculo-, atendiendo plácidamente a quienes se acercaban a saludarlo a la salida del teatro, al igual que el resto de su familia.
Travy es una experiencia teatral y artística en el más completo de los sentidos. Una obra que extiende la mano hacia el pasado y lanza otra hacia un futuro que no puede dejar de mirar a aquel para poder avanzar. De nuevo, como ya ocurriera el año pasado, su estancia en la Sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía se quedará corta. Estrenada el pasado 30 de abril, podrá verse aún hasta el 24 de mayo. Si son de los afortunados que han podido adquirir una entrada, relájense y disfruten; si aún no lo han hecho, crucen los dedos; quizá tengan que esperar a una próxima ocasión, pues se anuncian ya como agotadas. Lástima, les aseguro que Travy es una joya.
José Luis González Subías






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