"El hijo de la cómica", un emotivo recuerdo a Fernando Fernán Gómez, y al pasado, protagonizado por José Sacristán


Recordar... hay que recordar... Ese podría ser uno de los lemas de esta emotiva adaptación que, con el título de El hijo de la cómica, el actor José Sacristán ha escrito, interpretado y dirigido, con la ayudantía de Amparo Pascual. Se trata esta de un sentido homenaje, en forma de pieza teatral -el mejor formato para quienes lo han sido todo en el arte de la imaginación representada-, a la figura de quien fuera asimismo grandísimo actor, director y escritor (su nombramiento como académico de la RAE así lo ratificó); nada menos que Fernando Fernán Gómez (1921-2007).

Partiendo de las memorias que Fernán Gómez publicó a finales del siglo pasado, bajo el título de El tiempo amarillo, Sacristán ofrece en este intenso y sencillo espectáculo que, desde el 29 de abril de ofrece en el Teatro Bellas Artes, un recorrido por la infancia del famoso actor que soñó con alcanzar la gloria -en realidad, hubiera preferido ser rico-, y lo consiguió. Su nacimiento en 1921, en la ciudad de Lima, estando allí de gira su madre la actriz Carola Fernán Gómez, y su condición de hijo natural también de otro actor, Fernando Díaz de Mendoza y Guerrero -lo que lo convierte, nada menos, que en nieto de María Guerrero y de Fernando Díaz de Mendoza-, sitúan la vida de Fernando Fernán Gómez en la línea sucesoria de una saga de intérpretes y empresarios teatrales que se remonta al siglo XIX. Sus orígenes le indicaban un camino al que llegó de manera casi natural, en un momento, por otra parte, de enorme trascendencia en la historia de España. No había cumplido aún los quince años cuando estalló la Guerra Civil; y esta, al igual que los años que le precedieron, que pasó mayormente junto a su abuela, mientras su madre pasaba largas temporadas de gira, trabajando fuera de Madrid, forman una parte inseparable de los recuerdos del actor, que José Sacristán despliega ante nuestros ojos tanto con su impresionante formar de estar sobre un escenario, que convierte en verdad cuanto dice y hace, como por la claridad de un montaje, dirigido por él mismo, que incluye numerosas proyecciones de carácter cinematográfico que ilustran el recorrido verbal con el que este gran actor -heredero y voz de aquel tiempo- nos deleita.

Las citadas proyecciones constituyen uno de los rasgos visuales más característicos de un montaje que, utilizando un mínimo atrezo -un baúl, algunas cajas y sillas, un pequeño costurero...- que deja gran parte del escenario libre, opta por generar una escenografía visual, diseñada con acierto y buen criterio por Juan Estelrich. Importante papel tiene asimismo, en el desarrollo de la puesta en escena, la iluminación diseñada por Tatiana Reverto.

Resulta admirable -y emotivo- ver sobre el escenario a José Sacristán, quien conoció de cerca muchos de los acontecimientos recordados por Fernán Gómez -algunas de las historias contadas las escuchó de su amigo y compañero de andanzas y repartos- y cuya trayectoria personal, en muchos sentidos -tan solo los separaban dieciséis años-, realizó un recorrido paralelo al de su predecesor. Un actor que forma también parte de esa memoria colectiva de unas generaciones que crecimos acostumbrados a ver su rostro en el cine de nuestra propia infancia -como Fernán Gómez-, y posteriormente en el teatro, y sentimos como parte inseparable de nuestra biografía y nuestros recuerdos; y, desde su magisterio, ofrece una auténtica lección -siempre lo hace- de cómo debe pisarse, moverse, y se debe decir, sobre un escenario.

El hijo de la cómica es un documento en forma de obra teatral que rinde un homenaje no solo a Fernando Fernán Gómez, sino, con él, a toda una profesión teatral que hoy sigue encarnando como pocos don José Sacristán. Un maravilloso monólogo protagonizado, adaptado y dirigido por él mismo, que emocionará a todo aquel que ame el teatro y se sienta ligado a aquellos recuerdos; y permitirá asimismo conocer a los más jóvenes cuáles son sus raíces, y las de nuestro teatro, acercándose al pasado para construir sobre él, honrando a quienes les precedieron. 

Poco más puedo añadir, salvo animarles a que vayan al Teatro Bellas Artes y escuchen lo que El hijo de la cómica tiene que decirles. La obra permanecerá en cartel hasta el 28 de junio. No se la pierdan.

José Luis González Subías


Fotografías: Javier Naval

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