"Ubú" se reinventa en Nave 10 Matadero, de la mano de María Folguera, en un divertidísimo montaje dirigido por Hugo Nieto


Recordar a los clásicos es siempre un sano ejercicio de cultura y memoria. Y llamamos "clásicos", en este caso, a piezas teatrales del repertorio universal que han dejado su impronta en el imaginario colectivo -y selectivo- de nuestra historia (me refiero ahora a la de Occidente). No hay duda de que Ubú rey (1896), aquella estrambótica y disparatada obra de Alfred Jarry que abre la puerta a la contemporaneidad en el teatro y muestra los pasos al teatro del absurdo, lo es. Un verdadero clásico. Y así lo demuestran las innumerables versiones de este premonitorio texto -tanto en su forma como en su contenido- que han sido representadas a lo largo de los últimos ciento treinta años. También en España, desde hace medio siglo.

Podemos sumar a estas la versión escrita por María Folguera, con el titulo de Ubú, estrenada el 28 de mayo en Nave 10 Matadero. Una versión que, manteniendo la esencia de la obra de Jarry, cobra nueva vida para convertirse en un texto distinto, pero reconociéndose en él en todo momento al patafísico Ubú y su extravagante reinado. 

Folguera ha mantenido la obra en Polonia, llevándola a una intemporal actualidad reconocible tanto en la simpática y ocurrente vestimenta diseñada por Paola de Diego -magistral el uso que se le da en la representación, haciéndola formar parte del juego escénico-, como en las referencias textuales y algunos elementos de atrezo que aluden al mundo de las redes sociales, por ejemplo; o en la banda sonora que acompaña la acción, cuyas composiciones, a cargo de Miguel Magdalena, nos trasladan inequívocamente a la estética del rock.

Monica Boromello
ha diseñado un práctico espacio, centrado en una plataforma o pasarela circular inclinada, por la que los personajes transitan como muñecos de feria, y un espacio al fondo, separado de este por una cortinilla traslúcida tras la cual se halla la banda que interpreta la música de esta singular historia de conjuras, engaños, ansias de poder, traiciones y maquinaciones, protagonizada por el matrimonio formado por Papá y Mamá Ubú. El primero, un patán sin conciencia ni escrúpulos, tan torpe y bobalicón como cruel, es manejado por su inteligente y ladina esposa, que, cual lady Macbeth -la obra nació de una sarcástica parodia de la obra de Shakespeare-, lo impulsa a arrebatar el poder a la  -en esta versión- presidenta del país, que confía ciegamente en él.

La iluminación y los efectos de videoescena de Felipe Ramos completan la ambientación de un montaje, dirigido por Hugo Nieto, que nos ha parecido perfecto; tanto en su hechura como en su planteamiento y desarrollo. Folguera y el director han llevado la obra al terreno de la farsa bufa más descarada, convirtiendo a los personajes -siguiendo la estela de Jarry- en caricaturas ridículas, con algo de marionetas o muñecos cuya vida resuena a falsa, carente de corazón; incluso parecería estar viendo una recreación animada -dibujos animados- de algún videojuego ochentero -algo de Super Mario Bros hay en Ubú-, gracias al permanente colorido chillón que lo impregna todo, contrastando con el gris de los atuendos funcionariales y el blanco dominante en la escenografía.

Bellísima pieza desde el punto de vista estético y estilístico
, este montaje de Ubú destaca, además de por su frescura y la actualidad de una versión que enlaza con nuestra realidad política cercana -a la que se apunta con el dedo con una mueca burlona-, por el brillante trabajo actoral realizado por todos y cada uno de sus intérpretes, tanto por separado como en conjunto. Un exquisito reparto formado por Marta Guerras, Dani Llull, Elena Lombao, Eduardo Mayo y Antonio Pagudo, que andan sobrados de recursos e ingenio. Deslumbrantes todos, de quienes podríamos indicar individualmente numerosos momentos espectaculares, permítasenos destacar, sin menoscabo alguno de los restantes, la soberbia actuación de Marta Guerras, que mostró unas impresionantes dotes cómicas que sedujeron y cautivaron al público.

Ubú es, en definitiva, una de esas piezas y montajes que deleitan los sentidos y el intelecto, desde el humor y la estética más desenfadados. Una muy acertada versión de María Folguera, de esta célebre obra de Alfred Jarry, en la que todas las piezas encajan, sostenida por la impecable y efectiva dirección de Hugo Nieto y el espectacular trabajo de un reparto y un equipo artístico sobresalientes. Obra más que recomendable, Ubú permanecerá en Nave 10 Matadero hasta el 21 de junio. Una cita teatral imprescindible.

José Luis González Subías


Fotografías: Geraldine Leloutre

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