"Pero no se lo digas", una divertida comedia de Ferran González, en el Teatro Bellas Artes


Aunque el periodo estival es tiempo de huidas masivas de la gran ciudad y periplo de compañías fuera de Madrid, tiempo de festivales y bolos a lo largo de todo el territorio nacional -a veces extranjero-, los teatros de la capital no descansan por ello, y siguen ofreciendo alternativas escénicas para los amantes de patios de butacas y palcos. El Teatro Bellas Artes es uno de esos oasis a los que acudir cuando se desea detener el reloj durante un tiempo -también el móvil-, dejar fuera de la sala el ajetreo -y los rigores climáticos- de la "otra" vida y adentrarse en la de los seres que contemplamos sobre el escenario.

Desde el 15 de julio se representa en este emblemático espacio Pero no se lo digas, una muy divertida comedia escrita por Ferran González y dirigida por Borja Rodríguez que ofrece noventa minutos de entretenimiento asegurados. La trama transcurre en el piso del matrimonio formado por Laura (Sara Escudero) y Paco (César Camino), quienes han invitado a cenar a Ramón (Agustín Jiménez), amigo de la pareja que ha sufrido una reciente ruptura amorosa, con la intención de ayudarlo a distraerse y superar el bache. El caótico mundo reflejado en el desbarajuste de muñecos y el desorden que reina en la casa no tardará de aparecer en el comportamiento y la conversación -unidireccional, porque el pobre "necesitado" no abre apenas la boca- de sus bienintencionados anfitriones, cuyos respectivos desahogos, aprovechando la ausencia de su consorte, ponen de manifiesto la arraigada infelicidad de una aparente y tensa estabilidad basada en las mentiras.

Esta situación vital llevada al extremo, incluso a la caricatura, sirve para plantear y expresar -con un tono entre crítico, cínico e irónico- multitud de opiniones y acontecimientos perfectamente reconocibles, cuya actualidad y sus dosis de incorrección ofrecen un divertido cuadro, entre cómico y dramático, de costumbres contemporáneas.

La escenografía de Luis Crespo y el vestuario de Mélida Molina contribuyen a crear la ambientación realista requerida por la pieza, cuyos diálogos y lenguaje responden asimismo a dicho tono, y muestran, junto con el resto de elementos sígnicos del conjunto, la cercanía de un mundo que reconocemos y en el que, de un modo u otro, nos sentimos reflejados.

Por su parte, Sara Escudero, Agustín Jiménez y César Camino ofrecen una actuación acorde con el género. El exagerado histrionismo de Sara Escudero -que realiza en cualquier caso un soberbio trabajo-, correspondido en buena medida, aunque con mayor contención, por Camino, encuentra en la interpretación naturalista de Agustín Jiménez el contrapunto necesario para que, tanto individual como grupalmente, los tres actores borden sus respectivos papeles.

Pero no se lo digas cumple a la perfección su finalidad de comedia de puro entretenimiento; un divertimento basado en la capacidad actoral del reparto y en los diálogos, chistes y situaciones rocambolescas ideados por Ferran González, a los que ha sabido sacar provecho sobre el escenario Borja Rodríguez. Una buena opción teatral para estos días de verano, que se mantendrá en escena hasta el 23 de agosto, en el Teatro Bellas Artes.

José Luis González Subías 


Fotografías: Javier Naval

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