El festival de zarzuela del Teatro La Latina, de la mano de L'Operamore, representa estos días "El barberillo de Lavapiés", la célebre zarzuela de Luis Mariano de Larra con música de Barbieri
El Teatro La Latina sigue refrescando y alimentando la vida teatral madrileña, durante el tórrido agosto, con ese oportuno ciclo de zarzuela que la compañía L'Operamore está protagonizando, con la representación de títulos tan emblemáticos y atractivos como La canción del olvido, La Gran Vía, La revoltosa, La verbena de la Paloma o El barberillo de Lavapiés, que ayer se estrenó en el citado teatro y permanecerá en cartel hasta el 23 de agosto.
El barberillo de Lavapiés es uno de los últimos y grandes éxitos del repertorio zarzuelero romántico. Estrenada en 1874, esta zarzuela en tres actos, con texto de Luis Mariano de Larra y música de Francisco Asenjo Barbieri, sube a escena un tema que recuerda en bastantes aspectos a la ambientación y la temática de una zarzuela anterior compuesta por el propio Barbieri, Pan y toros (1864) -en aquella ocasión con libreto de José Picón-, en la que se planteaba una conspiración de contenido político a finales del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos IV. Aunque la acción se traslada en esta ocasión al Madrid de Carlos III, el mundo goyesco y las composiciones de esta nueva pieza guardan un claro parentesco con aquella.
El protagonista de esta nueva pieza es Lamparilla (Lorenzo Moncloa en la función de ayer), un popular barbero que se ve envuelto, junto a la costurera Paloma (Camila Oria), en un enredo que los llevará a ayudar a la marquesa del Bierzo (Raquel Albarrán) y don Luis de Haro (Julio Morales), en mitad de una conspiración política contra el poderoso ministro Grimaldi, en favor del conde de Floridablanca, quien es finalmente alzado por el rey en sustitución de aquel. Los amores de Lamparilla y Paloma, y la marquesa y don Luis se desarrollan de forma paralela a una trama que esencialmente encierra y desarrolla un tema de fondo político; tendencia bastante habitual en el teatro decimonónico. Como lo son las cargas críticas vertidas, desde el distanciamiento que ofrece el humor, contra la clase política en general; circunstancia que sirve para establecer oportunos guiños al espectador de hoy con afirmaciones de ayer venidas al pelo en nuestros días.
L'Operamore vuelve a ofrecer, como ya lo hiciera en La revoltosa que tuvimos también ocasión de ver hace un par de semanas, y comentamos en su momento desde estas mismas páginas, un solvente espectáculo dramático y musical, dirigido por Marco Moncloa, que cumple las expectativas exigidas a este tipo de piezas cuya puesta en escena resulta tan costosa y compleja. El coro y orquesta de esta compañía, bajo la dirección musical de Javier Corcuera, realizan un gran trabajo, al igual que la docena de actores cantantes que, junto a los anteriores, llegan a sumar más de veinte intérpretes sobre el escenario, más los músicos del foso. Impecables las voces de los cantantes que interpretan a los personajes principales de la pieza, entre los que, además del excelente papel realizado por Lorenzo Moncloa (un magnífico tenor cómico, con grandes dotes actorales) me gustaría destacar la maestría y poderosa voz del tenor Julio Morales, así como a las sopranos Camila Oria y Raquel Albarrán. Completan el reparto Esteban Serrano (don Juan de Peralta), Félix Granados (don Pedro de Monforte), Aníbal Tártalo (Lope / Mancebo) y los majos, majas y parroquianos Benjamín Zafra, Manuel Fernández Puebla, Octavio Vázquez, Carmen Terán y Beatriz Bajo.
El Teatro La Latina y la compañía L'Operamore seguirán distrayendo las tardes de este mes de agosto con la mejor música, la de nuestra zarzuela, cerrando su ciclo estival los días 5 y 6 de septiembre saliéndose del repertorio español y volviendo la vista a un clásico universal de la literatura lírica italiana, La Traviata, de Giuseppe Verdi y Francesco Maria Piave, pasando antes por Luisa Fernanda y La tabernera del puerto. Resulta difícil resistirse a tan atractivas propuestas. Yo no me perdería ninguna.
José Luis González Subías



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