"La Revoltosa" de Chapí, López Silva y Fernández Shaw, refresca los corazones de los aficionados al género lírico español, en el Teatro La Latina
Desde hace algunos veranos se está asentando en Madrid la sana costumbre de programar y ver zarzuela en verano. Gran beneficio se hace al género lírico y a los profesionales que se dedican a esta modalidad lírico-dramática tan importante y genuina de nuestra tradición cultural. Debemos agradecer a Jesús Cimarro, director de Pentación Espectáculos, una iniciativa que ha permitido disfrutar de nuevo en el Teatro La Latina, del 22 de julio al 6 de septiembre, una nutrida y valiosa selección de títulos emblemáticos de la zarzuela española, a la que se une, como fin de fiesta, nada menos que La Traviata, la célebre ópera de Verdi y Piave.
A La canción del olvido y La Gran Vía, le ha seguido La Revoltosa (1897), la gran pieza compuesta por Ruperto Chapí, con texto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw, que junto con La verbena de la Paloma -que relevará en los próximos días a esta-, constituyen la cumbre del llamado género chico. Tras el sainete lírico creado por Tomás Bretón y Ricardo de la Vega, completarán este ciclo zarzuelero El barberillo de Lavapiés, Luisa Fernanda y La tabernera del puerto. ¡Ahí es ná!
Harto conocido es el argumento de La Revoltosa. Este sainete lírico -así se denominan buena parte de las piezas que conforman el género chico- muestra las más genuinas características de un teatro marcadamente popular, emparentado con los géneros "menores" o breves de la tradición teatral española. Sus personajes -al igual que su castizo lenguaje, lleno de giros, coloquialismos y vulgarismos del Madrid más chulapón- representan tipos humanos con los que el pueblo madrileño se identificaba a finales del siglo XIX -y mucho después-, momento en el que transcurre la acción de una pieza de tono cómico cuyo conflicto se centra en una historia de amor, en el marco de un patio de vecinos propio de su tiempo. La atracción de Mari Pepa (Belén López) y Pepe (Marco Moncloa) se ve enturbiada por los celos que sienten ambos; alimentados a su vez por estos con la intención de avivar la llama del ser amado. Mientras, los varones de la casa -Cándido (Ángel Walter), Atenedoro (Carlos Crooke) y Tiberio (Aníbal Tártalo)- merodean alrededor de Mari Pepa, con la estrecha vigilancia de sus respectivas parejas -Gorgonia (Milagros Martín), Soledad (Belén Marcos) y Encarna (Vanesa Ruiz)-. Incluso el administrador de la finca, el recto Candelas (Ricardo Muñiz), ha caído rendido ante los encantos de la bella y seductora vecina.
El amor se impondrá felizmente, como no podía ser de otro modo en una obra claramente emparentada con los géneros cómicos, y el entusiasmo y la alegría con que concluye la pieza se irradia al público que asiste a verla.
Bajo la dirección artística y escénica de Marco Moncloa, y la dirección musical de Montserrat Font Marco, el montaje que presenciamos ayer en el Teatro La Latina, producido por la compañía lírica L'Operamore, es un producto acabado y solvente, de notable calidad. La escenografía y el vestuario (a cargo este último de Seseras Martí) cumplen a la perfección lo requerido en este tipo de piezas de ambientación realista y costumbrista; así como la orquesta, coordinada por Arturo Calderón. Mención especial merece el magnífico reparto encabezado por la soprano Belén López y el barítono Marco Moncloa, a quienes acompaña un muy solvente grupo de actores líricos de primer nivel, que cuenta con las sopranos Milagros Martín, Belén Marcos y Vanesa Ruiz, los tenores Ángel Walter, Ricardo Muñiz y Carlos Crooke, el actor y cantante Aníbal Tártalo, y la muy especial intervención del joven Marco Moncloa González, hijo del conocido barítono, que, con solo diez años, hace su debut en las tablas con este montaje.
Ayer disfruté, incluso llegué a emocionarme, escuchando las melodías de Chapí, y esas letras que conforman la banda sonora de una época lejana que evoca, en quien les habla, recuerdos queridos de un tiempo en el que aún estaba permitido -y era posible- soñar. Les animo a ver y escuchar este clásico de nuestra literatura lírico-dramática, en el Teatro La Latina, donde se representará hasta el 9 de agosto. Yo no me lo perdería. Como conviene no hacerlo con cualquiera de las piezas que se representarán en los días sucesivos. Entretenimiento y cultura, la mejor combinación.
José Luis González Subías
Fotografías: L'Operamore





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