El universo dramático y poético de Alberto Conejero regresa al Teatro de La Abadía con "Leonora", un texto interpretado por una magistral Natalia Huarte
La rica y variada cartelera teatral madrileña, que una temporada más vuelve a arrancar con fuerza, ofrece al aficionado la posibilidad de elegir entre multitud de ofertas. Algunas propuestas lo llevarán a reencontrarse con nuestros clásicos y el verso encumbrado por los autores áureos, otras le invitarán a la reflexión y a formularse preguntas, o a enfrentarse con conflictos sociales y humanos; otras buscarán su esparcimiento y distracción, también la emoción, la complicidad y la risa... Y entre esta expresiva confusión de sueños, intenciones y formas, encontraremos algunas piezas que, en su forma y sentido, son, por encima de todo, Arte.
El Teatro de La Abadía es uno de esos templos dedicados a Talía que, desde sus inicios, estuvo entregado a tan noble causa. ¡Qué mejor lugar para llevar a escena una obra como Leonora, la exquisita y delicada pieza confeccionada por Alberto Conejero, estrenada a comienzos de la temporada pasada en Contemporánea Condeduque, y que, desde el 3 de septiembre, se ofrece ahora en la Sala José Luis Alonso de este teatro! ¡Y qué mejor actriz para interpretar tan intenso y gran personaje que la no menos exquisita, delicada e inmensa Natalia Huarte, que nos deleitó ayer con una actuación sublime, llena de emoción, verdad y técnica! Su perfecta dicción, su dominio vocal y corporal se adueñaron del escenario con la naturalidad de quien se siente y reina en su hábitat.
A través de tan brillante actuación, las palabras de Alberto Conejero, nacidas de un estro literario capaz de conjugar el dramatismo y la poesía en una amalgama de intensa efectividad, fluyen y se clavan con fuerza, como dardos cargados de dolor y vida. Un grito de rebeldía recorre la obra de Conejero, a través de las peripecias de un personaje que, más allá de esconder a la iconoclasta y surrealista artista británica Leonora Carrington, nos muestra a Leonor, una mujer especial, diferente, capaz de abandonar una vida segura de lujos y privilegios para poder ser ella misma; debiendo sufrir a cambio un recorrido lleno de penurias, vejaciones y desgracias, propicias por el entorno hostil de los años en que Europa sufre la Guerra Civil española y el auge del nazismo.
Tiempos difíciles para una vida difícil, elegida por voluntad propia, que supone ante todo un acto de rebeldía y afirmación de libertad; protagonizado además por una mujer, en una época en que tales comportamientos resultaban verdaderamente heroicos.
Bajo la dirección del propio Alberto Conejero -espléndida, justa, medida y apropiada-, este monólogo de una hora aproximada de duración fluye rítmicamente, modulado con hábiles y calculados cambios de ritmo, apoyados en la iluminación de Leticia L. Karamazana y la música y espacio sonoro diseñados por Luis Miguel Cobo, cuyas composiciones son de una altísima calidad. El vestuario de Yaiza Pinillos se amolda a la estética del conjunto, dominado por el negro de la cámara oscura a que se reduce el escenario.
Poco más puede decirse con palabras de un texto y una actuación que, cual toda obra de arte, debe uno ver, escuchar y sentir personalmente. Leonora se representará en la Sala José Luis Alonso del Teatro de La Abadía hasta el 13 de septiembre. Si tienen oportunidad, no se la pierdan.
José Luis González Subías
Fotografías: Susana Martín



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