"Hábitat": la ilusoria realidad construida en las redes sociales


Habitamos un mundo enorme y ajeno en su ridícula poquedad. Nuestro horizonte global se ha ensanchado, y la aparente sensación de estar rodeados, en medio de un todo del que, más que formar parte, nos sentimos -o deseamos sentirnos- protagonistas, se ha hecho posible en este siglo utópico y juvenil gracias al avance imparable de las nuevas tecnologías. Internet y las redes sociales nos han permitido volar hasta donde nunca antes hubiéramos imaginado, multiplicar nuestra "presencia" y hacernos visibles para cientos, miles, millones de personas (por fin hemos adquirido el don de la ubicuidad), que nos encumbran extendiendo simplemente el pulgar hacia arriba, como si nos salvaran la vida en un circo romano (dioses, también, capaces de dar la gloria o quitarla). La tecnología nos ha otorgado algunos de los atributos otrora reservados para la divinidad; sin embargo, cuán lejos nos hallamos de comportarnos y sentirnos verdaderamente como tales. La dependencia de unas redes a las que continuamente hay que alimentar con retazos de nuestra vida -una vida que adornamos para otros con nuestras mejores galas, ligadas por lo general a la imagen y al cuerpo-, ha creado una nueva suerte de esclavos -eslavos de la red-, sujetos a un nuevo dios que crece en virtud del grado de nuestra vanidad y nuestra miseria.

Este es el trasfondo de Hábitat (doble penetración), la propuesta teatral estrenada el 24 de mayo, en la sala Intemperie de Madrid, un espacio alternativo y de vanguardia donde no es difícil encontrar espectáculos como este montaje dirigido por Roger Torns, a partir de textos de Carla Linares, Mar Pawlowsky, Laura Daza, María Hernàndez, Pablo Macho, Jaume Viñas y del propio Torns, responsable asimismo de la dramaturgia. La obra, ganadora de la beca DespertaLab 2018, otorgada por la Nau Ivanow y la sala Atrium de Barcelona con el objetivo de impulsar la creación emergente, fue estrenada el 12 de abril de 2018 en esta última, y presentada de nuevo en la sala Tantarantana meses más tarde, para presentarse ahora por primera vez en Madrid.

Se percibe en este montaje, surgido del trabajo de fin de carrera de Roger Torns en el Instituto del Teatro de Barcelona, un afán experimental e indagador en la forma de comunicación escénica con el público, en el que, como ya tuvimos ocasión de comentar recientemente en otro montaje alternativo representado en Nave 73 (Sin título), el móvil y las nuevas tecnologías son incorporadas al espectáculo mismo, permitiéndole al público -haciéndole partícipe, por tanto, de un modo más activo en la representación- usar su smartphone para grabar, hacer fotos y colgar, en directo, fragmentos de la obra -como los actores mismos no dejan de hacer a lo largo de la función- en Instagram (resulta curioso que aquello que se pretende "criticar" sea empleado como principal recurso y novedad del montaje). Es indudable que las nuevas formas de expresión y de comunicación han cambiado y que una nueva generación de jóvenes dramaturgos y directores han incorporado estas, de forma natural, a unas propuestas escénicas que parecen tener como único referente y receptor su mundo. Nos preguntamos si estas muy interesantes propuestas no corren el riesgo de pasar desapercibidas y perderse, al emplear unos códigos que, por muy extendidos que estén hoy, no dejan de ser exclusivos de un perfil social definido y limitado por la edad. Acostumbrados a ver estas apuestas en salas alternativas y minoritarias, nos resulta difícil imaginar -todavía- un montaje de estas características en grandes teatros (con lo que ha costado "conseguir" que se apaguen los móviles en las salas).

En cualquier caso, es esta una obra llena de aciertos; y el primero de ellos, aparte de una gran labor de dirección, es el excelente trabajo actoral de un reparto formado por Laura Daza, Georgina Latre, María Hernàndez, Jaume Viñas y Rafa Delacroix; un elenco cuya juventud impregna de vitalidad unas interpretaciones caracterizadas por su verdad, emoción e intensidad. Estuvieron perfectos en sus respectivos papeles.

Quien desee encontrar algo nuevo, fresco, original e intenso en el teatro madrileño este fin de semana, Hábitat (doble penetración) seguirá representándose en la Sala Intemperie, los días 25 y 26 de mayo, a las 20:30 horas.

José Luis G. Subías

Fotos: Sala Intemperie

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