"Cenizas de Fénix", el sabor de la palabra teatral y literaria


Tiempo ha que no bambalineamos por los numerosos espacios de nuestro siempre vivo Madrid teatral. Entre los escogidos refugios con encanto que hay en esta ciudad se encuentra la Casa Museo de Lope de Vega, adonde ayer nos encaminamos para asistir a una de las actividades que en su romántico jardín, detenido en el tiempo, se han programado este verano. Lope de Vega y su hija sor Marcela, los dos personajes protagonistas de Cenizas de Fénix, nos aguardaban para mostrarnos la intimidad de unos recuerdos compartidos, mostrados sin atadura alguna, y a corazón abierto, a los afortunados que tuvimos el privilegio de escuchar unas intervenciones que adquieren naturaleza de confesión y reivindicación en muchos momentos.

No hay duda de que la figura homenajeada y reivindicada es Lope de Vega, cuyos versos alimentan el grueso de una acción centrada en la voz poética -y humana, fieramente humana- del personaje, y en la rememoración de algunos importantes momentos de su dilatada vida amorosa, mostrados desde la sabia y desengañada distancia que otorga el peso de la edad a lo vivido. Pero también lo es sor Marcela de San Félix, una de los muchos vástagos que tuvo el fénix de los ingenios y que heredó de este su pasión por las letras y el teatro, a los que dedicó parte de su tiempo como monja de clausura en el convento de las Trinitarias Descalzas, situado cerca de la vivienda -hoy museo- de su padre. En este recóndito y significativo lugar, tan ligado a la vida literaria del Madrid del Siglo de Oro, adonde se dirigía Lope para conversar con su hija, transcurre la acción imaginada y contada con diestro verbo por Daniel Migueláñez, hacedor de este entrañable viaje al pasado, especialmente indicado para letraheridos, donde la palabra poética y el teatro encuentran su mejor horma.

Migueláñez, director asimismo del montaje, junto con Carlos Jiménez, ha optado por desnudar su texto, que convive con los del poeta madrileño en armónica mixtura, de adornos escenográficos innecesarios, con la finalidad de otorgar a la palabra y a la interpretación de los dos excelentes actores que le dan vida todo el protagonismo. Y a fe que lo consigue. Las largas conversaciones entre Lope y sor Marcela imaginadas por el autor despliegan un talento literario de sorprendente y singular firmeza, capaz de enhebrar y fundir en una sola y misma voz las palabras del poeta áureo con las suyas sin estridencia alguna. Unas palabras que ofrecen el milagro de hacerse vivas gracias al magnífico trabajo actoral de Javier Lago (Lope de Vega) y Elisa Marinas (Sor Marcela de Felix). Impecables ambos en sus respectivos papeles, mostraron un dominio del oficio y una complicidad propia de quienes no es la primera vez que comparten escenario -juntos los vimos no hace mucho, en Noche de difuntos, otra obra del autor, escrita en colaboración con Carlos Jiménez, en la que aquel mostraba sus grandes dotes de actor y Marinas dirigía asimismo, en aquella ocasión, el montaje.  

Estrenada en el Teatro Fernán Gómez, en diciembre de 2018, Cenizas de Fénix fue representada en agosto de 2020, en el jardín de la misma casa en que Lope de Vega falleció; el lugar donde se ha representado de nuevo, también en dos únicos días, haciendo coincidir, como entonces, estas funciones con la fecha -la madrugada del 27 de agosto, de 1635- de su muerte. Daniel Migueláñez (Ávila, 1995) mostró en este texto, construido a una edad tan temprana que da vértigo pensar en lo que aún se puede esperar de este nuevo fénix de nuestro tiempo, un dominio de la materia abordada propio de un hombre de teatro ya experimentado que es al mismo tiempo un excelente filólogo y escritor. La asociación perfecta para el buen teatro. ¡Salud y larga vida a ambos!

José Luis González Subías

Fotografías: David Serrano (primera) y Nacho Chueca

Comentarios

  1. Lo ignoro. No creo. Se había representado ya con anterioridad, y en esta ocasión se han dado dos nuevas y exclusivas funciones en el jardín de la Casa Museo de Lope de Vega, como indico en la reseña. Espero que puedan volver a representarla algún día. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, los de provincias nos quedamos con las ganas...

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una "paradoja del comediante" tan necesaria y actual como hace doscientos años

"Romeo y Julieta despiertan..." para seguir durmiendo

Eduardo Galán desnuda las miserias de una sociedad "ideal" a través de los ojos de Oscar Wilde